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image“Ansiedad de tenerte en mis brazos musitando palabras de amor” , así comienza la famosa canción del venezolano Chelique Sarabia, la cual según Wikipedia tiene 200 versiones en varios idiomas. Según la “Enciclopedia Médica Medline Plus”, “ansiedad es un sentimiento de miedo, desasosiego y preocupación” que genera conductas diversas, probablemente, casi todas mal vistas socialmente, causando aún mayor ansiedad al individuo, con lo cual generamos un círculo de vicioso de conductas que nos incomodan y con las que incomodamos. Ansiedad, sexo, sexo por ansiedad, ansiedad por sexo o tan sólo como cubrir el hueco en el estómago pareciera ser el tema de la “ópera prima” de Stuart Blumberg “Amor sin control” o “Thanks for Sharing”. Como siempre encuentro que quien traduce los títulos de las películas o no ha visto la película o no la entendió. Si mi percepción, al final de los 112 minutos que dice el folleto de Cines Renoir que dura la película, es correcta, lo encuentro apasionante, ¿Hasta dónde podemos llegar por nuestras adicciones? ¿Cómo podemos unir los demonios que llevamos dentro y convivir con ellos? ¿Porqué podemos tener sexo erótico, fuerte, brutal, entregado con una prostituta y sentir que si rompemos ese dique con nuestra pareja nos vamos por el despeñadero? ¿Cómo podemos ser un ejemplo para otros y tener un hijo perdido en las tinieblas porque no fuimos capaces de ser mejores padres? ¿Podemos seguir con una sonrisa después que nuestra pareja nos ha contagiado una enfermedad venérea? Preguntas poderosas que me plantea la película pero que no me las resuelve, ni me abre caminos, a pesar de las actuaciones de Ruffalo, Paltrow, Robbins y Richarsdson. El guión mal hilvanado los vence. Dentro del universo de la película y de los grandes actores rescato los personajes secundarios de Dede y Danny (Fugit y Moore). Su aparición como personajes perdidos, desechables, desagradables en lo visual y su transformación a través de la amistad y del apoyo mutuo salvan el concepto de la película. Se transforman no sólo en su condición de ansiosos “mal vistos” por una sociedad que nos obliga a lo “correcto”, si no en su condición de solitarios que vencen la ansiedad del miedo a través del amor y se encauzan hacia una sexualidad plena y propia, sin tener miedo de abrir y cerrar las puertas a los demonios del extravío momentáneo. Yo lo volvería a intentar. El tema es demasiado candente para una sola aproximación. Como en un buen poema el director debe madurar la idea, internalizarla y volver a ella. Y no tratar de darnos una respuesta sino múltiples caminos para vivir la “ansiedad de tenerte en mis brazos”.

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