La seducción como acto subliminal de inteligencia emocional para el disfrute de los sentidos es un sentimiento compartido entre el que seduce y el que es seducido. Debe existir en este fluir la permisividad en el intercambio de roles. El que mira, toca y besa quiere a su vez ser mirado, tocado y besado. El deseo quiere ser deseo. Y es en este rol complementario, en este ordenado caos, es donde la seducción adquiere el tono profundo de unión con el otro. Donde deja de ser dominación, anclaje, subyugación para ser confluencia, creación, saliva, sudor, hombre, mujer, nosotros, vosotros, ellos, todos…CupidoPsique2

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