Clara Freire

La ventana de enfrente

Vivo en un ático. Mi vista hacia el mundo exterior es el cielo de Madrid y las ventanas desvencijadas de mis vecinos del edificio trasero. Hace un par de semanas comencé a escuchar los gritos lastimeros de un animal. Eso coincidió en mi memoria con la mudanza al apartamento de ventanas desvencijadas de una familia asiática. Con esa liviandad de criterios del que hacemos uso más veces de las que nos confesamos fueron catalogados como los “chinos” de enfrente. Por lo que volviendo a usar ese criterio ancestral del “Dios Sol”, la “Diosa Luna”, o lo que es igual la unión primitiva de casualidades convertidas en verdades, decidí que los gritos lastimeros provenían de la casa de los “chinos” quien seguramente estaban criando algún animal raro como un cerdo para comérselo. Mi indignación principal debo reconocer no era que se comieran al cerdo, si no que lo maltratasen. Estuve por…

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